miércoles, 15 de noviembre de 2017

De extremo centro


La paz es algo bueno, pero nunca mejor que la verdad. Qué repugnantes esos dechados de moderación y ecuanimidad que se gobiernan sistemáticamente por el principio in medio virtus: si A sostiene que dos y dos son cuatro, y B que son seis, ellos proponen que cinco.
Es que desconocen la verdad; pero no sólo eso: es que además no creen que nadie la pueda conocer, porque para ellos no es algo objetivo sino algo relativo y flotante que cada vez se encuentra en el punto equidistante de las diversas opiniones presentes.
No hay que fiarse de esos «extremistas de centro»: cuando las cosas se ponen serias no están ni con el ladrón ni con la policía: en el «justo medio».
Cuántos desequilibrios, y qué graves, provocan ciertas conductas «equilibradas».

martes, 1 de agosto de 2017

Amor y Sentimiento


... el matrimonio es una vocación en sí mismo. Esto supone que el matrimonió esté, efectivamente, fundamentado en un amor auténtico, que no es puro sentimiento sino que es, de verdad, como lo es el amor en su sentido más profundo, es el desear y procurar el bien de la otra persona.

(FO Barcelona 1707)

domingo, 30 de julio de 2017

Madurez en la relación



        Tía Betsy en la novela de David Copperfield de Charles Dickens …era una mujer mandona Y cuando empezó David a experimentar las dificultades que supone haberse casado con Dora, una muchacha muy inmadura e infantil le dice: “Tú has escogido libremente para ti -le dirá a David- y has escogido una criatura muy bonita y muy afectuosa. Será tu deber, y será también tu placer, estimarla por las cualidades que tiene, y no por las que no puede tener. En cuanto a estas, las tiene que desarrollar en ella, si puedes. Y si no puedes, debes acostumbrarte sencillamente a pasar sin ellas... Esto es el matrimonio”.

viernes, 21 de julio de 2017

La Moral



        ... la “moral” implica una definición del hombre; ya que no podemos hablar de moral sin preguntarnos quién es el hombre y buscar una respuesta adecuada a esta pregunta. Así lo confirma toda la tradición de la “ética” entendida como filosofía de la moral. Por haber meditado mucho sobre este problema durante mis estudios, deseo añadir la relación “moral-hombre” es importante en ambos sentidos: quiero decir que no solo no se puede comprender la moral sin saber quién es el hombre, sino que tampoco se puede comprender y explicar al hombre sin responder con exactitud a la pregunta de “¿Qué es la moral?”. Son realidades que se enlazan

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JP.II a Frossard

domingo, 28 de agosto de 2016

neurotico


Dr. Green, ¿Cómo puede diagnosticarme un trastorno obsesivo compulsivo y luego sorprenderse si me presento aquí de repente? ....

“Mira!, yo soy muy inteligente. Si vas a darme esperanzas tienes que hacerlo mejor que hasta ahora. Si no puedes ser al menos ligeramente interesante mejor cierra el pico!. O sea, yo me estoy ahogando y tú me estás describiendo el agua”.

Jack Nicholson

jueves, 25 de agosto de 2016

Esperanza



"la esperanza no es posible excepto donde hay lugar para el milagro" (EA 109). Este punto es extraordinariamente importante en el plantamiento de Marcel. El posibilitarse de la esperanza por medio de la «gracia» es "uno de los centros vitales de nuestro estudio... La esperanza, así parece con toda evidencia, no apunta hacia aquello que está en mí, aquello que pertenece al dominio de mi vida interior, sino más bien hacia aquello que se presenta como independiente de mis posibles acciones" (HV 53). 

Para que sea posible vivir de esperanza —vivir una vida esperanzada— el hombre debe ser capaz de recibir algo de otro que sea capaz de dar u ofrecerse. Si esto no es posible, entonces es injustificada la esperanza.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Desesperanza



         Para Marcel, desesperarse es enraizarse en una situación irremediable y petrificante, un impasse, "una especie de congelación dispersante y disgregante" (SE 74). Es "un rendirse ante un cierto fatum presentado por el juicio" (HV 47; cf. DE 281). 
No es lo mismo que el temor, puesto que éste se deriva de la posibilidad que uno percibe de perder lo que posee, mientras que la desesperanza es un darse cuenta de la propia nulidad, precisamente a pesar de tales posesiones.