domingo, 28 de agosto de 2016

neurotico


Dr. Green, ¿Cómo puede diagnosticarme un trastorno obsesivo compulsivo y luego sorprenderse si me presento aquí de repente? ....

“Mira!, yo soy muy inteligente. Si vas a darme esperanzas tienes que hacerlo mejor que hasta ahora. Si no puedes ser al menos ligeramente interesante mejor cierra el pico!. O sea, yo me estoy ahogando y tú me estás describiendo el agua”.

Jack Nicholson

jueves, 25 de agosto de 2016

Esperanza



"la esperanza no es posible excepto donde hay lugar para el milagro" (EA 109). Este punto es extraordinariamente importante en el plantamiento de Marcel. El posibilitarse de la esperanza por medio de la «gracia» es "uno de los centros vitales de nuestro estudio... La esperanza, así parece con toda evidencia, no apunta hacia aquello que está en mí, aquello que pertenece al dominio de mi vida interior, sino más bien hacia aquello que se presenta como independiente de mis posibles acciones" (HV 53). 

Para que sea posible vivir de esperanza —vivir una vida esperanzada— el hombre debe ser capaz de recibir algo de otro que sea capaz de dar u ofrecerse. Si esto no es posible, entonces es injustificada la esperanza.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Desesperanza



         Para Marcel, desesperarse es enraizarse en una situación irremediable y petrificante, un impasse, "una especie de congelación dispersante y disgregante" (SE 74). Es "un rendirse ante un cierto fatum presentado por el juicio" (HV 47; cf. DE 281). 
No es lo mismo que el temor, puesto que éste se deriva de la posibilidad que uno percibe de perder lo que posee, mientras que la desesperanza es un darse cuenta de la propia nulidad, precisamente a pesar de tales posesiones.

martes, 23 de agosto de 2016

ansiedad roedora


Marcel habla gráficamente de la facilidad con que estalla en pedazos esta dialéctica mediocre del temor y del deseo por la "ansiedad roedora" (HV 78) a la que da lugar.

         … antes o después, la desesperanza surge cuando se asoma ante la conciencia humana la finitud banal e inevitable de una vida vivida según el «avoir» (tener), especialmente cuando el hombre se encuentra como arropado por las prestaciones y la mentalidad de la técnica. "La desesperanza consiste en reconocer la ineficacia última de las técnicas" (PA 282).