viernes, 25 de junio de 2010

problemas, problemas



...«Pedid y se os dará. Buscad y encontraréis. Llamad y se os abrirá». Por otro lado, cuando mi hijo, por ejemplo, está haciendo los deberes, pide ayuda a Dios. Pero, para ser sinceros, no siempre da resultado.
Se pide, por ejemplo, salud; la madre para su hijo, el marido para la esposa; se pide que un pueblo no se precipite en un tremendo error -y sabemos que no siempre es escuchado-. Para una persona que se encuentre en una situación de vida o muerte, esto puede convertirse en un gran interrogante. ¿Por qué no ha recibido respuesta, o al menos no la respuesta que pidió? ¿Por qué calla Dios?, se preguntará. ¿Por qué se aleja? ¿Por qué sucede justo lo contrario de lo que yo quería?

Este distanciamiento entre la promesa de Jesús y lo que experimentamos en nuestra propia vida ha hecho reflexionar a todas las generaciones, a cada individuo y, desde luego, a mí. Pero cada uno debe luchar para obtener por sí mismo una respuesta, aprendiendo finalmente a entender por qué Dios le ha hablado precisamente así.

¿ Y qué respuesta es ésa?
San Agustín y otros grandes afirman que Dios nos da lo que es mejor para nosotros -aunque no podamos advertirlo por anticipado-. En efecto, a menudo consideramos que lo mejor para nosotros es justo lo contrario de lo que Él hace. Deberíamos aprender a aceptar y a considerar como una señal ese camino que, según nuestra experiencia y nuestro dolor, nos resulta tan penoso. El camino de Dios suele ser un camino formidable de transformación, de refundición de nuestra vida, en el que somos modificados y enderezados de verdad.
En este sentido hay que reconocer que ese «Pedid y se os dará» no significa, con toda seguridad, que yo pueda recurrir a Dios para hacerme la vida cómoda, para todo lo que se me antoje. O que va a eliminar mi sufrimiento y mis preguntas. Al contrario, significa que en cualquier caso Dios me escucha y atiende mi ruego de una forma que sólo Él conoce y que es la correcta para mí.
Retomando el caso concreto que me planteaba; para su hijo también puede ser saludable aprender que el buen Dios no interviene cuando no ha aprendido bien el vocabulario, sino que es uno mismo quien debe esforzarse. A veces también puede significar que uno necesita la pequeña corrección que supone un fracaso. Que quizá necesita precisamente eso para hallar su propio camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario