domingo, 18 de mayo de 2014

Lo bello


            Lo bello es distinto de lo placentero, de lo divertido y de lo útil. Produce un gozo distinto. No es un goce corporal, sino un gozo espiritual, que interesa sobre todo al espíritu. Los autores medievales decían que lo bello es para contemplar, no para usar, es un regalo que no se deja instrumentalizar. No sirve para otra cosa, es un bien en sí mismo. (…)


           La belleza afecta al hombre entero, cuerpo y espíritu; no hay experiencia estética sin conciencia y contemplación, y, tampoco, sin emociones profundas.

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