domingo, 19 de enero de 2020

El pelo de una niña


           Hace poco algunos doctores, a quienes la ley permite dictar órdenes a sus más andrajosos conciudadanos, expidieron un decreto acerca de que debía cortarse el pelo a todas las niñas pobres. Alegaban que los padres viven amontonados de tal modo que no se puede permitir que las niñas tengan el pelo largo por temor a los piojos. Por consiguiente, los doctores propusieron abolir el pelo; nunca se les ocurrió abolir los piojos (...) Ahora bien, el objeto y propósito de éstas últimas páginas es proclamar que debemos comenzar completamente de nuevo y por el otro extremo. Yo comienzo con el pelo de una niña. Todo lo demás puede ser malo, pero sé que esto cuando menos, es bueno. Lo que se oponga a ello debe derrumbarse. Si el propietario y la ley y la ciencia están en contra del pelo de la niña, el propietario y la ley y la ciencia deben derrumbarse.

           ..Con el rojo pelo de una chiquilla del arroyo yo incendiaré la civilización moderna (.) nadie mutilará ni tocará a esa rapazuela (...) no, todos los reinos de la tierra serán hendidos y rajados en su bien. Las columnas de la sociedad se estremecerán y los techos seculares vendrán abajo en ruinas y a la niña no se le tocará un cabello de su cabeza80 . (“Lo que está mal en el mundo” Chesterton)

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